Skip to main content
image_print

¿Qué es lo que realmente mantiene unida a una pareja a lo largo de los años? Más allá del compromiso, la rutina y el afecto diario, existe un motor silencioso, sumamente poderoso: la admiración mutua.

Mirar a la persona que comparte tu vida y sentir un profundo respeto por quién es, cómo piensa o cómo afronta el mundo es el verdadero pegamento de las relaciones sanas.

La admiración es seguir viendo a la otra persona como “alguien valioso” alguien a quien eliges, aunque exista el conflicto. Alguien a quien te gusta escuchar y acompañarle en “su sentir”

El peligro de la «lupa de control»: ver el error y obviar el esfuerzo

En el día a día es sumamente fácil caer en una trampa psicológica: la de juzgar a tu pareja bajo tu subjetiva mirada. Muchas veces de modo inconsciente, Queremos que la otra persona actúe, organice, hable o resuelva los problemas exactamente de la misma manera en que lo haríamos nosotros.

Cuando esto ocurre, activamos una especie de «lupa de control» con la que solo vemos lo que la otra persona NO hace como queremos que lo haga, aunque esté bien hecho.

  • Ignoramos sus propios métodos.
  • Minimizamos sus esfuerzos cotidianos.
  • Creamos reproches basados en nuestras propias expectativas.

Amar de forma madura exige el esfuerzo consciente de cambiar el enfoque. Se trata de bajar la guardia y aprender a valorar lo que la otra persona sí hace, reconociendo que su manera de aportar a la relación es distinta a la tuya, pero igualmente válida y valiosa.

La admiración en la pareja no debe ser un sentimiento extraordinario, debe ser principalmente algo que nos acompaña en el día a día, algo rutinario.

La lección de La La Land: El arte de impulsar los sueños del otro

El cine nos ha dejado grandes retratos sobre cómo la admiración puede convertirse en el faro de una relación, independientemente de la orientación sexual o la identidad de las personas implicadas. Un ejemplo muy contemporáneo lo encontramos en la película “La ciudad de las estrellas: La La Land” (Damien Chazelle-2016).

A lo largo de la historia, la conexión entre sus protagonistas no se basa únicamente en la atracción física, sino en la fascinación que sienten por el talento y la pasión del otro. Hay un momento crucial en el que ella está a punto de rendirse y abandonar su carrera artística. Es él quien, movido por una sana admiración hacia su talento, la impulsa a presentarse a la audición que cambiará su vida.

Admirar a tu pareja significa precisamente eso: ser la persona que le recuerda su valor y su potencial cuando el mundo (o ella misma) lo pone en duda.

Tres claves para ejercitar la admiración en tu día a día

La admiración no es una emoción pasiva; se puede entrenar activamente mediante pequeños cambios de perspectiva:

  1. Valora la diferencia
    Si tu pareja gestiona el estrés, ordena la casa o se comunica de forma distinta a ti, no significa que lo haga mal. Aprende a ver la riqueza de sus propios métodos.
  2. Expresa el reconocimiento
    No asumas que tu pareja «ya sabe» lo que te gusta de ella. Díselo, dile, “me encanta tu paciencia”, “has hecho un buen trabajo”, “ayer me gustó mucho estar a tu lado cuando…”
  3. Observa a tu pareja cuando interactúa en otros escenarios
    Con amigos, cuando trabaja o cuando se dedica a un pasatiempo. Verla brillar de forma independiente te ayudará a recordar por qué te enamoraste en primer lugar.

El amor que perdura es aquel que sustituye la exigencia de la perfección por la práctica del reconocimiento. Quitar el foco de lo que falta y ponerlo en lo que abunda es el acto de generosidad más grande que puedes ofrecerle a la persona que tienes cerca.

Cuando dejamos de admirar, la relación empieza a desgastarse. Por eso, redescubrir ese brillo en los ojos de tu compañero o compañera de vida, no es cuestión de suerte; es una elección diaria.

Te dejo un enlace a la canción “Contigo aprendí”. Ha sido muchas veces versionada, pero esta versión de TRÍO DE MAR me parece muy fresca y alegre, digna de admiración.

¡Hasta muy pronto!