Simplemente ¡¡Párate Y Contempla!!

A los seres humanos se les dio dos pies para que no tuvieran que permanecer en un mismo lugar, pero si se quedasen quietos más a menudo para poder aceptar y apreciar, en lugar de ir de aquí para allá intentando apoderarse de todo lo que pueden, entenderían verdaderamente lo que es la ambición del corazón” (“ El caballero de la armadura oxidada” de Robert Fisher. 1987)

Debemos tener en cuenta que la vida de cada persona tiene su singularidad, cada persona es única y sus vivencias también. ¡¡Si ponemos atención en ello, creceremos!

Me ha parecido interesante un buen inicio el párrafo del libro de Fisher, ese libro que nos ha enseñado tanto a muchos de mi generación, y que sigo recomendando en cada uno de mis seminarios y talleres de Inteligencia Emocional o Habilidades directivas.

En nuestro interior tenemos todos los ingredientes para ser felices, para disfrutar de todo lo que tenemos, positivar todo lo que sentimos, sin embargo, las prisas, la realidad que nos atropella, la velocidad en la que debemos tomar decisiones o tomar partido en una línea o en otra nos impide disfrutar, principalmente porque nos impide reconocer lo que sucede dentro de nosotros…

Solo pausar nuestro ritmo nos ayuda a reconocer los destellos de felicidad, de generosidad y bienestar que nos rodean, que son muchos… sin embargo, la intensidad de los momentos difíciles, negativos  o duros  (actuales o del pasado) es mucho mayor y ello hace que cualquier destello brillante que nos llena de felicidad, ni siquiera lo percibamos, es anulado rápidamente.  Cuando esto sucede, aparecen sin control las emociones negativas y nos pilla sin preparación, no sabemos gestionarlas, no aprovechamos su mensaje, lo traducimos erróneamente y sufrimos por ello.

Para afrontar la confusión hay que calmar nuestra mente, bucear y buscar ese mensaje interior que encontraremos en el silencio, en la pausa, …. Lo ves?? Pruébalo…  verás todo con más claridad, te llenarás de paz y de energía para ver con mayor lucidez los “destellos brillantes y llenos de riqueza” que hay dentro de ti y también a tu alrededor.

Cuando no tenemos prisa, cuando hemos decidido bajar nuestro ritmo( algo que debiéramos ser capaces de hacer al menos 1 día a la semana) podemos curiosear y bucear positivamente en nuestras emociones, encontrar su mensaje, reconocer sus realidades, sus detonantes y principalmente aprovechar sus enseñanzas.

Aprovecha este período estival y en general busca tiempo libre, dedica algunas horas de la semana a desarrollar tu capacidad para sumergirte en tus emociones, busca el aprendizaje que hay en ellas, hazte una persona sabia en comprender tus emociones, no lo hagas en movimiento, párate, párate, presta atención y disfruta al máximo de su mensaje.

Un abrazo y hasta pronto!

Si te ha gustado, comparte




Sucedió Ayer…

Cuando nosotros entramos a comer, ellas ya estaban allí, sentadas, una frente a la otra. Eché un vistazo sobre ellas y la niña levantó la cabeza, me miró muy sonriente.  Le hice un guiño y rápidamente me devolvió una bonita sonrisa y un guiño. Con su carita redonda, bondadosa, después… bajó sus bonitos ojos claros, con un gesto de falsa vergüenza.

Desde mi mesa, en silencio, no pude evitar oír la conversación…

  • Deja de jugar, escúchame…
  • Si, si, ahora… dime…
  • Hemos venido a pasar un rato juntas y solas, a divertirnos juntas… no?…
  • Si, si, claro, enseguida lo dejo…
  • ¡Está bueno mi plato!, me encanta la comida…me gusta este sitio…
  • A mí, a mí… también me gusta, aunque un poco fría…
  • ¡No estaba fría cuando la trajeron! Se te está enfriando mientras juegas, ¿puedes dejar el móvil ya?

Desde mi mesa, separada apenas 2 metros, podía yo seguir en aquel móvil, la pantalla multicolor del juego y unas piezas que se movían como burbujas.

La comida transcurría y nada cambiaba en la mesa que teníamos enfrente. La madre debe tener unos 30-35 años, la niña no pasa de 7-8 años.

La comunicación inexistente por culpa de un móvil…, enganchada a un juego, uno de esos juegos “educativos” y “no adictivos”, según nos comunican los expertos. La verdad es que no lo sé, no he jugado a ninguno y no es mi intención entrar en este debate ya que me interesa más, mucho más, la comunicación interpersonal y lo que afecta a ella, en las familias, en los grupos de amigos, en la pareja…

Cada vez me gustan más los lugares de ocio donde te invitan a que encierres tu móvil en una caja o lo guardes y  te dejes llevar, que hables con los tuyos, que escuches la música ambiente, chill out, jazz instrumental romántico… seguramente será que me estoy haciendo mayor… o no… quizá es que me gusta tener una conversación serena, en volumen bajo con mis amigas, familia, compañeras y compañeros de trabajo… no estar por estar, sino ESTAR, AQUÍ Y EN EL AHORA.

Todavía en el restaurante yo también me estaba poniendo nerviosa, un plato, otro, y la mirada en la pantalla…. Sin conversación, solo monosílabos. Yo cruzaba miradas de complicidad y leves sonrisas de “no sé que hacer” “cómo puedo lograr que deje el móvil…” claramente había un problema de… disciplina….   con mi mirada yo le decía, te entiendo y comparto tu desazón……  pensé…. Quítaselo… o pega un puñetazo en la mesa… …pero… entonces… hubo movimiento…, por fin dejó el móvil y se levantó …

  • voy al baño… -dijo ya levantada y mirando un momento más el móvil-
  • ok, te espero aquí! -contestó- con un gesto de aburrimiento y cierto tono de abatimiento mientras apoyaba su mano en la mandíbula.

Lo hice, no pude evitarlo, me levanté y salí tras ella, fui al baño, tenía que hacer algo, no pude quedarme quieta, tengo que aprender a hacerlo… o no….

En el lavabo, enjabonándome las manos y a solas con ella frente al espejo, le dije… “es la primera vez que vengo a este restaurante, me gusta la calidad de la comida y la calidez del ambiente, invita a venir en familia, a conversar tranquilamente y desconectar un rato ¿verdad?

Me miró fijamente y con cierta sorpresa y rubor… titubeó…

  • Si, si, cierto…. Gracias, hasta luego. -Salió sujetando un poco la puerta evitando así dar un portazo-

Antes de regresar a mi mesa respondí a una corta y urgente llamada en la puerta del restaurante y entonces… ya habían traído nuestros cafés, sentándome… miré a la mesa donde madre e hija comían y suspiré aliviada, observé que el móvil estaba apartado en una esquina de la mesa, boca abajo y ambas estaban riendo y compartiendo el postre, una aparente y rica tarta de chocolate con toppings divertidos…

  • ¡Mamá qué colores tan bonitos tiene esta tarta!
  • Si, cariño, pero no tanto como el azul de tus ojos….
  • ¿La haremos en casa? ¿Tendrás tiempo, mamá?
  • si, la haremos… del sabor que quieras.
  • Mamá, estoy contenta…
  • ¿Por qué hija?
  • Porque te puedo contar mis cosas… tengo planes para mi cumple.
  • Claro que sí, sabes que me los puedes contar cuando quieras.
  • Si, mamá, ahora sí, por fin has dejado el móvil. ¡Gracias  mami! Y en un gesto de espontaneidad se levantó a abrazar a su madre.

Desde mi mesa, les sonreí. Guiñé de nuevo un ojo a la niña y ambas me devolvieron una sincera sonrisa fundidas en un abrazo.

Me hubiera gustado que fuera un relato, un cuento, un sueño… pero no, solo he cogido papel y boli para redactar mi comida de ayer en un bonito restaurante donde se podía estar relajado y en familia.

Cada vez doy más importancia a estar con mi gente, a que formen parte de mi vida y yo de la de ellos, a dejar entrar las relaciones sinceras y huir del estar por estar… a sentir como otras personas sienten, saber por qué se alegran y por qué sufren… a compartir mis sentimientos, mis alegrías y mis penas… realmente con quien quiera escucharlos con el corazón… esto no es fácil, virar en esta dirección no siempre se entiende y pocas veces se comparte… eres rara. ¡Una rara feliz!

¡Hasta pronto!




Mi Mejor Deseo: Confía En Ti

“Una meta sin un plan es solamente un deseo”, decía el famoso escritor de El Principito… Antoine de Saint-Exupéry.

Hasta ahora no he escrito nunca un post hablando de mis colaboradores, de mis alumnos o de mis experiencias concretas con clientes, muchos de vosotros me preguntáis las razones por las que no lo hago y bueno… puedo enumerar varias, pero prefiero avanzar y mirar hacia adelante, me gusta mucho más. Hoy no tengo ningún plan, simplemente quiero trasladar en este post UN DESEO, UN GRAN DESEO.

Mi deseo de que te vaya bien, que la vida aproveche la suerte de conocerte, de tenerte cerca, de comprenderte. Deseo que te den la oportunidad de mostrar todo lo que eres capaz de dar, de hacer y de lograr. Lograr por ti mismo/a y en compañía de otros, porque eres una persona capaz de trabajar en equipo, de dejar de lado tu opinión para sumarte a la mayoría, a mí ya me lo has demostrado….

También ya me has demostrado que eres capaz de tener una actitud positiva, desarrollando la tolerancia a la frustración cuando las cosas no salen como a ti te hubiera gustado.

Deseo que esa capacidad de entrega, de poner pasión y entusiasmo en lo que haces, de ofrecerte con voluntariedad mostrando capacidad para colaborar … te lleve a un destino donde puedas desarrollar todo tu potencial y ofrecer “esa mejor versión de ti mismo/a”.

Deseo que quienes te tengan cerca a partir de ahora valoren tu esencia, valoren tu forma de ser y sepan reconducir lo que por inexperiencia y juventud todavía hoy no permita alcanzar los resultados que esperan de ti.

Recuerda siempre que hay que ir más allá del intento, mucho más allá!

Eres una persona resolutiva, infórmate, investiga y deja salir todo tu potencial. Sigue cultivando tu autoaprendizaje, ten disciplina personal y persevera en aquello que quieres lograr.

Ahora es un momento agridulce, aunque ya sabíamos todos que sería así… no es todo fácil. Los acontecimientos pueden serte ya favorables o todavía no. Quizá tú ya estés entregado/a de modo profesional a tu pasión y sientas que estás en una nube por ello o , por el contrario, estés esperando para que así sea.

Deseo que sigas haciendo equipo con tus compañeros/as, por mi parte siempre formarás parte de “Mi primera promoción, es posible que haya otras, pero sabes que tú ahora eres muy especial para mí. Me gustará saber que compartes tanto tus ilusiones como tus miedos. Que cuentas con tus compañeros de promoción para… lo que quieras y necesites! Apóyate en ellos, a mí ya sabes dónde me tienes.

Persevera y comprométete, sé que sabes hacerlo, ahora es turno de creértelo. Confía totalmente en ti.

Quiero darte las gracias por el tiempo que me has dedicado, por todo lo que has compartido conmigo, dentro y fuera del aula. He aprendido mucho de ti, si… de ti!!

Gracias*…Abel, Aitor, Alberto, Alfonso, Andrea, Antonio, Boris, Elena, Imanol, Quique, Katy, Octavio, Raquel, Rubén… muchas gracias.

Acabo con lo que ha sido una pequeña parte de nosotros el tiempo que hemos exprimido juntos

“Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”(Maestro Yoda)
“Tenemos lo que necesitas… donde No llegan los demás”
“Vender, vender, vender…”
“¡Luchar para ganar!, ¡Ganar para vivir! y ¡Vivir para soñar!”

* Recuerda que tenemos una paella pendiente, y que nos vemos en breve.

Un besazo enorme.




Al Mal Clima, Buena Cara

O lo que es lo mismo, ¡bienvenido conflicto!

¿Por qué tememos al conflicto?, ¿es negativo?, ¿siempre?, ¿nos aporta algo? …

En este post voy a bordar este interesante aspecto que tanto preocupa a título personal y en la gestión de personas.

Tememos al conflicto porque es una palabra que se usa mayoritariamente en su acepción negativa. De una situación de conflicto se suelen destacar sus consecuencias más negativas.

Yo, en este post quiero defender la parte amable del conflicto, siempre con una salvedad: evidentemente si  al conflicto lo apellidamos  y llamamos “conflicto bélico” entonces me resulta muy difícil hablar de cara amable, porque incluso para destacar la magnífica labor que hacen en una guerra las ONG o la solidaridad entre los ciudadanos, podríamos encontrar encomiable esta labor también ante una catástrofe natural no generada por el ser humano. ¡¡No hace falta un conflicto bélico para despertar la solidaridad!!  Pero no quiero desviarme del tema. Hablamos del conflicto interpersonal en la  vida o en la empresa.

Muchas veces etiquetar una situación de conflictiva es difícil para dos personas que caminan en la misma dirección, una de ellas ve conflicto y la otra no, ¿por qué? Porque “el conflicto” se da cuando nuestras expectativas a corto, medio o largo plazo  no son coincidentes con la realidad que estamos interpretando. Es el resultante de nuestras percepciones, “lo que sucede no está en sintonía con nuestra forma de ver, pensar y sentir”. Cuando esto sucede una persona puede ver como algo muy negativo o simplemente que no va con él, no desea “mezclarse en esa situación”  y su comportamiento será alejarse, no se compromete con su resolución. Por el contrario nosotros podemos ver esa situación como  “necesariamente abordable , para llegar más lejos, para crecer… y por tanto tal cual Atila, nos lanzamos a su abordaje y resolución, con mayor o menor éxito.

¿Cuál es tu opinión? ¿Cómo actúas tú en esos casos? ¿Siempre actúas igual?

Entre otras cosas, en una empresa existe un mal clima laboral cuando los conflictos no se resuelven, no se resuelven de verdad.  Las personas esperan de sus jefes que sepan anticiparse a las situaciones de conflicto y si  la situación a resolver ya  es vivida como conflictiva, del jefe se espera que sea capaz de resolverla eficientemente: es decir de modo ágil y sin sufrimiento.

El ser humano es único en convertir en conflicto (negativo) un simple caso de indecisión personal.

Para que realmente exista conflicto tiene que haber dos partes  claramente enfrentadas por intereses diferentes. ¿Por qué al final se enquista  y se convierte en un problema?

Principalmente

  • Porque no manejamos adecuadamente las emociones
  • Porque no manejamos las expectativas
  • En fin, porque no sabemos manejar adecuadamente ni la empatía ni la asertividad.

Cuando en una empresa, en la familia o a nivel personal no resolvemos esas disonancias entre lo que queremos y lo que obtenemos, estamos en constante conflictividad personal, laboral o familiar y esto genera un mal clima. Genera  un clima oscuro, sin ilusión, sin entusiasmo.

A nivel personal se somatiza, aparece el aislamiento y malestar  físico. Acaban afectados algunos órganos del cuerpo: riñones, hígado, corazón…

En los equipos, aparece el distanciamiento, la apatía, el no compromiso y el abandono.

Los jefes aparecen abatidos, desbordados, dejan de ser eficaces.

Cuando tenemos conflictos por resolver (más o menos conscientes), las personas nos comportamos de modo taciturno, de semblante triste y depresivo. Nuestro comportamiento se aleja de cualquier compromiso extra, nos mostramos distraídos.  ¿Distraídos? No del todo, estamos casi totalmente concentrados en resolver ese conflicto, lo demás está de paso, deja de interesarnos todo aquello que no tenga que ver con ese problema.

Por mi experiencia trabajando muchos años con personas, equipos  y empresas, me atrevo a afirmar que  cuando estamos “en conflicto” tienen que suceder frente a nosotros hasta 10 cosas muy interesantes,  divertidas  y llamativas para atender  sólo a una de ellas. Las personas y las organizaciones se muestran enfermas. El clima se deteriora, se nubla, el ambiente ahoga cualquier  entusiasmo, desaparecen las ideas,  la creatividad , la productividad…

Con todo lo dicho hasta ahora,

Lo curioso es que si yo te pregunto ¿crees que la diferencia de opiniones es algo negativo?, seguramente tu respuesta es NO, no es algo negativo. Y sin embargo… ¿Por qué muchas veces reaccionamos a la defensiva cuando alguien nos da su opinión y no coincide con la nuestra? Porque no estamos entrenados para manejarlo… entonces empezamos a gestar un conflicto!

Al abordar el conflicto, debemos evitar una situación de sufrimiento tal que al final nosotros o los demás caigamos abatidos pese a encontrar la solución más anhelada. Necesitamos mantener la ilusión por salir del desacuerdo. Cuando encontramos la solución pero percibimos que ya es tarde, más del 50% de la satisfacción se disipa.

Debemos hacer del mal tiempo buena cara, porque se ha dicho, se dice y se dirá que los problemas son oportunidades y  en mi opinión esto es verdad “casi siempre”.

Si el conflicto nace de la diferencia de opiniones, de percepciones, puntos de vista, valores, intereses…

Qué sentido tiene una tertulia o una conversación si hay un único punto de vista…

Me vienen a la mente ahora dos frases que invitan  a exponer nuestras discrepancias y hacer aportaciones pese a lo que piensen los demás. Son reflexiones que yo uso muchas veces en el entrenamiento de equipos y  directivos. Las quiero compartir  contigo  ahora porque pueden ser un buen final para este post. ¡¡Hasta pronto!!

“Si todo te da lo mismo, estás haciendo mal las cuentas” A. Einstein

“Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho”  (Autor: varios)




¡Una, 10.000 Y 23.000 Gracias!

Esta semana se cumplen dos años de esta página, mi página. Puse mucho empeño y también mucho esfuerzo, dediqué muchas horas para que viera la luz pero sobre todo puse mucha ilusión.

Hoy solo puedo decir, ¡Gracias!, gracias a  ti, por estar aquí leyéndome. Gracias a más de 10.000 seguidores y casi 23.000 visitantes  que ocasionalmente o de modo habitual os asomáis a la ventana de mi web buscando algo, buscando información útil, puede ser, pero también buscando material sobre el que reflexionar  y sobre el que emocionaros, esto es  muy importante para mí, emocionar y emocionarme.

[bctt tweet="¡Cuando despertamos nuestras emociones, cuando movemos nuestras emociones, movemos todo lo demás!"]

Yo ya tuve mi página web anónima, muy mía pero aparentemente impersonal, www.leaderconsultores.com, mi marca registrada.  Disfruté más de 15 años de ella y, es entonces cuando llega  un momento que decides ponerla en Stand by, en ese momento te das cuenta que diferentes buscadores se  han apropiado de la información, la modifican, la usan para “hacer bulto”, ponen datos erróneos que es difícil corregir y casi imposible hacer desaparecer…. y bueno, no sé si  con acierto o no, pero es mi decisión, decido que no me voy a ocupar mucho de ello, no he invertido ni invierto demasiados recursos, sigo conservando ese dominio, ya que al fin y al cabo durante muchos años ha sido mi Marca.

El año 2013 decidí apostar por un cambio, necesitaba mover y cambiar algo. Aposté por mi Marca Personal, Mª JESUS, y una gran sonrisa se dibujó en mi rostro. Los que me conocéis sabéis que soy entusiasta por naturaleza, me encanta planificar y dar forma a proyectos a los que cualquier otro daría la espalda ya en el propio  discurrir del pensamiento…yo soy así, le pongo pasión a todo lo que hago y suelo abandonar en muy contadas ocasiones, de hecho no recuerdo cuándo ha sido la última vez que he abandonado algo que me hiciera ilusión, pero siempre con mis pies en el suelo.

[bctt tweet="Procuro ser fiel a esta reflexión de G.K. Cherteston “La aventura podrá ser loca, pero el aventurero para llevarla a cabo, ha de ser cuerdo” G. K. Cherteston"]

Gracias a mi marido y mi hijo que sufren mis ausencias y a veces mi cansancio. Gracias a mi madre que es esa persona tan especial a la que le robo tiempos para entregarme a mis proyectos y siempre me recibe con su mejor sonrisa, me da un fuerte abrazo, se conforma con que le cuente “mis cosas” me mima y me entiende.

A mis hermanos, cuñados, sobrinos, suegros, y amigos cercanos que me soportan casi a diario, a los  amigos que me soportáis más “de vez en cuando”, a mis primos y tíos, a los conocidos con los que comparto intereses  o aficiones y que apenas nos vemos, a mis chicos y chicas que en el aula reciben con cariño mis aportaciones, a mis coaches, gerentes y jefes que me dais la oportunidad de compartir con vosotros la experiencia de muchos años, compañer@s de las empresas en las que colaboro habitualmente y a muchas otras personas que de modo anónimo me leéis incondicionalmente… A mis dos Ángeles que ya marcharon, pero sé que me acompañan, que están ahí…

Gracias, gracias por acompañarme en esta aventura, en esta aventura que día a día otros llaman trabajo, profesión, para mí es por supuesto una profesión, pero tiene mucho de aventura. Los lectores empresarios, emprendedores y autónomos sabéis perfectamente a lo que me refiero.

[bctt tweet="Cada día un reto, cada proyecto una aventura a la que me entrego de forma apasionada."]

Me encanta recibir vuestras aportaciones, sugerencias, ideas… tengo que deciros que las uso como guía y aunque no escribo con asiduidad en el blog, siempre son inspiradoras para mi.

No me gusta aburrirme ni aburrir, me gusta compartir lo que me emociona de verdad y a lo mejor eso no sucede cada martes, cada lunes, cada domingo… surge cuando surge, y solo cuando pienso que es el momento, lo plasmo en un post que luego Javier, mi partner en el desarrollo de esta aventura, un gran profesional, ahora ya un amigo, lo plasma y lo hace visible. Me entiende, resuelve mis consultas con acierto y celeridad, pero sobre todo con entusiasmo y ganas. Gracias Javier, ha llovido mucho desde que hicimos el primer boceto de web hasta la última cifra de seguidores y de visitas que  ayer mismo me proporcionaste y que hoy pongo en este artículo.

A todos vosotros, desde hoy, me comprometo a seguir poniendo todo mi empeño en publicar contenidos que despierten vuestro interés. Gracias a ti, por leerme, por estar al otro lado de la pantalla.

¡Hasta muy pronto!




Paso Palabra, Quiero Escucharte (O Tengo Un Equipo Genial II)

Seguramente en nuestra ocupación por ejercer un correcto y eficiente liderazgo corremos mucho hacia adelante  y muy deprisa ¿verdad?  Bueno, pues ya sabemos que esto no da siempre los mejores resultados.  Si  nuestro estilo de dirigir personas, es  “corre, corre, hay mucho por hacer, no te detengas…”   estamos confundiendo el movimiento con la Acción.  Vamos a parar un poco (o un mucho) es el momento de dirigir la mirada de nuevo a ese equipo de personas que tenemos  con nosotros en ocasiones hace ya bastante tiempo y que sin embargo no conocemos tanto como creemos.

Quizá te suenen estas expresiones o pensamientos:

“ Ya no sé que más hacer”,

 “No sé qué más decirles para convencerles de que hagan lo que tienen que hacer”

“ Ya lo he intentado todo,  llevo días y días ( y noches y noches) dándole vueltas”

…. es el momento de hacer un STOP.  Yo siempre te diré “deja de darle vueltas, no hagas nada más tú, no les digas nada más” PREGÚNTALES A ELLOS.

Debemos saber qué espera el equipo de nosotros, qué está dispuesto a dar, nos interesa saberlo de todos y cada uno de los miembros del equipo, será una información imprescindible y útil. 

Preguntar es una muestra de confianza  en la persona, en su capacidad  y en su saber hacer, por tanto lo importante de la pregunta es la respuesta.

Debemos aprender a hacer preguntas para aprender y no para juzgar.

La buenas preguntas ayudan a obtener mayor compromiso y motivación, favorecen  la iniciativa, el trabajo en equipo,  la confianza entre las personas del equipo y con los líderes. También ayudan a mejorar el clima laboral y la satisfacción en el trabajo. 

Las personas necesitamos saber que nuestra opinión es útil, en el entorno laboral esto es mucho más necesario que opcional. Cuando se pide nuestra opinión  nos comprometemos mucho más con la tarea, con la empresa y con la persona que nos la pide.

equipo genial

A diario  compruebo como esto lleva a mejores resultados, ¿y tú?…   

Pues ya sabes, piensa cuál es la fase en la que estás con cada persona de tu equipo y pregúntales….  Interésate por su opinión, descubre sus expectativas y accionarás el camino hacia resultados de eficiencia. A modo de ejemplo  detallo algunas de las preguntas que los jefes o directivos hacen a sus equipos, son las que más trabajo en las sesiones con mis coachees y que mejores resultados dan:

¿Cómo has logrado este éxito?

¿Qué apoyo esperas de mí para realizar en plazo este trabajo?

¿Qué esperas de tus compañeros?

¿Qué necesitas para mejorar?

De este nuevo proyecto ¿ hay algo que sea nuevo para ti y que te genere inseguridad?

¿Cómo  y en qué puedes ayudar a tus compañeros?

¿Cómo crees que nos ven los clientes? 

¿Qué podemos hacer por mejorar hacia nuestros clientes?

 Y muchas más…. Pero hay dos que no deben faltar: 

  1. ¿qué te gustaría decirme y no te he preguntado? y
  2. ¿cuándo empezamos?

En muchos de mis clientes, pymes o grandes empresas, cuando participo en la  entrevista de salida,   la que se hace antes de que una persona abandone definitivamente su puesto en la organización,  ¿qué me dicen los buenos empleados? , me dicen:  “Si mi jefe me  hubiera  escuchado más”,  “he echado de menos que me  preguntara más veces  durante el proceso y no solo ante mis fracasos o fallos”.

Nunca subestimes el conocimiento de los que te rodean, aprende a hacer las preguntas acertadas en el momento adecuado, crea un plan para ello,  practica mucho más la observación activa…no es la primera vez que hablo de ello y tampoco será la última.

Confío en que te resulte útil este post. ¿Quieres compartir alguna de tus poderosas preguntas conmigo?   Comparte también el resultado  que obtienes potenciando  más el uso de preguntas con tu equipo.

Gracias de nuevo por leerme y hasta muy,  muy pronto!




¡Hola!… Una Pregunta ¿Tú Sabes Cuánto Vales?

Cualquiera hubiera triunfado si hubiera conocido su mejor cualidad

Baltasar Gracián

No sé  si a ti te pasa lo mismo  pero a mí me encanta esta frase, de hecho puedo decir que es una de mis preferidas.

Hoy quiero compartir contigo esta  reflexión  porque a diario me encuentro con personas tremendamente válidas y que sin embargo no lo saben, incluso todavía peor, están convencidos de todo lo contrario.

¿Por qué sucede esto? principalmente por la prisa, por la prisa  con la que consumimos la vida, cada momento lo engullimos sin apenas saborearlo  y por esto no somos conscientes de las capacidades que ponemos en funcionamiento cada vez que algo nos sale bien, ¡que son muchas!

Hemos aprendido a analizar las situaciones  únicamente cuando un indicador externo (un dato raro, un jefe, un amigo, un familiar….) nos  dice que algo no ha funcionado, que debemos repetir la “acción”  realizada para que el resultado sea mejor y más acertado a lo esperado.  Es decir, aprendemos a  valorarnos desde la ausencia de errores o la suma de éxitos notables, pero no desde las pequeñas cosas  que sí que funcionan y que han supuesto poner en marcha una  maquinaria  con un engranaje perfecto que hace que  “todo ruede”,   eso no nos basta. ¡Así somos!

Sabiendo esto, vamos a hacer ya una parada, hagamos una reflexión en positivo.

Toma un papel y anota  cuántas cosas has hecho esta semana para que todo haya funcionado como lo ha hecho.  Elige alguna de las situaciones, visualízala y  hazte las siguientes preguntas ¿Hubiera funcionado igual sin tu entrega y dedicación?  ¿Con tu iniciativa te has anticipado a algo que podría haber supuesto un problema para alguien?  Anota todos los detalles y léelo después.

Reflexiona sobre ello y piensa,  ¿puedo repetir este comportamiento en otras situaciones o circunstancias? ¿cuándo?, si lo hago ¿qué impacto creo que tendrá?  ¿ cómo hará que me sienta?  ¿ qué puedo hacer para que salga mejor la próxima vez?   Con todo esto te estoy invitando a que pongas el foco en tus actuaciones cotidianas, en aquello tremendamente importante que haces a diario y el envoltorio de la rutina hace que ya no sea valorado por los demás …. Y por ti? ¡¡tampoco!!!

Aprender a poner el foco en lo que hacemos nos ayuda a llegar donde queremos llegar,  expresado con un dibujo sería una  línea recta  continua que vamos  creando con lo que vamos haciendo y que si estamos  bien enfocados nos llevará donde habíamos previsto.

…llegaremos seguros arriba, pero no siempre estaremos donde queríamos llegar, no tendremos las vistas que queríamos tener.

Poner el foco en lo que  estamos haciendo nos hace saborear con plenitud el “aquí y ahora”  y nos  ayuda a reconducir  aquello que es necesario para el “allí y después”.

Aprende a  reflexionar sobre tu comportamiento, sobre tus acciones, a diario dedica un momento donde analizar  qué has logrado, qué has conseguido (dí STOP  cada vez que surja lo que queda pendiente), desplaza  los pendientes a otro momento, ahora  has decidido saborear los pequeños logros del día. Si  eres  de las personas que no acostumbras a valorarte mucho, procura premiarte cada vez que  avances en centrarte en lo ya hecho y conseguido, eso hará que dure más el efecto  de tus logros.

Tienes que desoxidar tu capacidad de analizar lo positivo, reaprende a mirar lo bueno, lo genial que hay en ti, en todo lo que haces, y verás cómo te sorprendes, ES MUCHO más de lo que imaginas.

Una autovaloración positiva es el mejor camino para tener una sana autoestima.   Debemos tener un buen concepto de nosotros mismos, reconociendo  y aceptando  nuestras limitaciones en el aquí y ahora pero también observando y poniendo el foco en la puerta hacia la mejora.  Cuando desarrollamos un buen  autoconcepto  actuamos con diligencia  y compromiso hacia nuestras aspiraciones  en cualquier ámbito de nuestra vida, sea solo personal o también profesional.

Nuestras percepciones individuales están totalmente influidas por la familia y la educación recibida desde la infancia y hacen que desarrollemos una identidad personal dirigida a querernos y valorarnos o por el contrario a  tener un bajo autoconcepto y valoración. Por ello todas nuestras decisiones estarán marcadas por una especie de frustración vestida de “realismo”.   Esta aceptación rotunda de nuestras limitaciones  es una actitud cómoda que se cobra la factura de la insatisfacción, baja autoestima y nos lleva en muchas ocasiones a vivir una vida mucho menos gratificante que si hubiéramos abierto la puerta hacia nuestras áreas de mejora y crecimiento.

Nosotros somos perfectamente capaces de elegir entre vivir en la inseguridad que genera una baja autovaloración  o buscar, estructurar y desarrollar todo el potencial que nos llevará a resultados mucho más satisfactorios y que aumenten nuestro índice de felicidad.

Que no te de miedo nunca descubrir tus  mejorables, enfréntate a ellos con ánimo de superarlos y comprobarás todo lo que eres capaz de hacer.  Pero por supuesto disfruta descubriendo tus logros, y disfruta mucho porque es para ello. A veces los cánones de nuestro entorno no son todo los bondadosos que debieran, no ayudan, pero … quién los ha puesto ahí? A mí me parece una buena pregunta….  Haz la reflexión y me cuentas. Me encanta recibir vuestros mail con comentarios, gracias a todos por ellos!

Por último te dejo otra reflexión:

Recuerda que “La autoestima  depende  de lo que nosotros pensamos de nosotros mismos, no de lo que  los demás piensan de nosotros.”

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¿Sabes Inspirar Confianza?

La confianza en los demás nos hace más felices.

¿Confías en tí mismo? ¿confías en los demás? ¿sabes inspirar confianza? Todo lo que hacemos a diario con nuestra pareja, nuestros hijos, amigos y por supuesto en el ámbito laboral requiere de ese elemento imprescindible que llamamos “confianza”.

La confianza es ese ingrediente intangible que nosotros depositamos en los demás y que al mismo tiempo necesitamos obtener de nuestros interlocutores, sin él cualquier logro resulta mucho más difícil de alcanzar o incluso imposible.

Definir la confianza es complejo, es una fortaleza emocional, es una creencia en uno mismo o en los demás…. es un valor personal y como tal debemos primero cultivarlo para aprovechar sus bondades y después podremos compartir sus beneficios.

Del mismo modo que cuando somos padres, cuando ocupamos puestos de responsabilidad y contamos con personas en nuestro equipo, nuestra capacidad para inspirar confianza es nuestro termómetro para el éxito. Para un “jefe” inspirar confianza no es una elección, es una responsable obligación. Nuestro equipo debe creer en nosotros, debe saber que la persona que tiene al frente le guía por el camino acertado y le va a responder siempre que sea necesario.

Hablar de confianza requiere un doble enfoque:

Enfoque activo:

Confiar: esperanza de que algo/alguien va a dar un resultado determinado.

Desconfiar: convencimiento de que algo o alguien no dará un determinado resultado sino que dará otro opuesto o diferente al deseado.

Enfoque pasivo:

No confiar: sin expectativas respecto a ningún resultado determinado.

Normalmente la desconfianza tiene un pasado objetivable, es más profunda y nos hace más intolerantes.

Para garantizar nuestro desarrollo personal de una forma sana y satisfactoria en todas las facetas de nuestra vida, debemos cultivar la autoconfianza. El talento lo tenemos, debemos sacarlo y pulirlo para que sea útil en el camino que deseamos recorrer.

¿Cómo podemos mejorar en autoconfianza? Debemos conocer muy bien las razones que nos impiden estar seguros de nosotros mismos. De este modo podemos poner el foco en cada una de ellas para resolverlas. Iremos desplazando nuestra actitud insegura por una más segura dando muestras a los demás de dominio de la situación y de autoconfianza. Es necesario tener una actitud abierta al aprendizaje, al cambio, así desarrollaremos aquellas habilidades que hoy nos impiden confiar plenamente en nosotros mismos. Para ello, atrévete a preguntar, a profundizar. Sé curioso intelectualmente.

Como diría José Ortega y Gasset «Quien hace una pregunta teme parecer ignorante durante cinco minutos, quien no la hace se mantiene ignorante toda su vida»

¡Aléjate de las actitudes conformistas, confía lo suficiente en tí, define una meta de crecimiento y marca tu propio rumbo!

Cuando ya hemos trabajado la autoconfianza, podemos avanzar hacia esa competencia emocional más compleja que es inspirar confianza en los demás. Una consecuencia lógica de inspirar confianza es aumentar la colaboración en nuestro entorno, las personas se comunican más y mejor y por tanto se genera un enriquecimiento mútuo.

La pócima perfecta para inspirar confianza:

Sinceridad y honestidad

Humildad

Tolerancia, generosidad y escucha empática

Entusiasmo y convicción

Capacidad para asumir y cumplir compromisos

Para crecer personal y profesionalmente es importante hacer un chequeo de qué personas, cosas o situaciones nos restan autoconfianza y por qué. Después visualizar qué ganamos superando estos obstáculos y activar el botón “ON”

Cultivemos la sana costumbre de aumentar permanentemente nuestro nivel de autoconfianza y ser más confiables, esto nos lleva a sonreír más, contagiar actitud positiva, tener mejores relaciones sociales y al final obtener más y mejores logros.

Recuerda que es difícil que confíen en nosotros si nosotros no confiamos en los demás.

Hasta pronto!




Yo No Me Autoengaño, ¿O Sí?

“La locura hace andar y la vergüenza parar”, cada vez que leo o escucho este refrán me hace reflexionar sobre tener ilusiones y la automotivación, vencer miedos y el autoengaño.

El autoengaño es esa manera sutil de mentirnos a nosotros mismos y a los demás que nos permite tener un beneficio a cambio. Es una estrategia mental, generalmente inconsciente, que permite jugar con el curso de la realidad esquivando las situaciones donde afrontar responsabilidades incómodas.

Es algo que practicamos la mayoría de las personas y sólo algunas veces de modo plenamente consciente. Es decir, pocas veces decidimos qué beneficio queremos obtener con él y cuándo dejaremos de usar este mecanismo mental.

¿Qué nos permite el autoengaño? ¿para qué lo usamos?.

  1. Para afrontar las malas noticias, para superar el dolor. Nuestro cerebro filtra la información y logra que se pongan en marcha nuestros mecanismos internos adaptativos.
  2. Para postergar un cambio. Nos decimos a nosotros mismos y a los demás, luego lo haré, me dará tiempo, yo domino la situación. En este sentido también se da el caso de que al realizar un análisis de la situación, la autocomplacencia aparece para que no tengamos que andar por el incómodo camino del cambio.
  3. Para relajar nuestra mente y alejarla de la culpabilidad. Si bien es un noble deseo el de alejar la culpabilidad, el autoengaño no es la estrategia acertada.
  4. Para ajustar el desfase entre expectativas y resultados, alejando así la sensación de fracaso. Cuando dirigimos un equipo esto es especialmente grave, porque no sólo no crecemos nosotros, impedimos crecer también a nuestro equipo. 

Y tú, ¿para qué lo usas?

Sin embargo, ¿cuál es el resultado del autoengaño?

  1. Nos lleva a aplicar la ley del mínimo esfuerzo. Si no cambian las circunstancias no puedo cambiar yo (Personaje calimero). El control de los resultados está fuera de mí, yo sólo recojo y me adapto a lo que hay.
  2. La versión positiva nos lleva a la perseverancia. Mensajes como “Yo puedo, yo lo voy a conseguir” sin duda son positivos, muy positivos! Pero ojo! La perseverancia sin consciencia y sin estrategia nos aboca al fracaso y a la frustración.
  3. Nos lleva a comportamientos prepotentes y egocéntricos. Somos los mejores, los más buenos.. .entonces ¿para qué cambiar?. ( Mi padre siempre decía cuando íbamos por la carretera- seguramente hacia Teruel- y el coche de delante iba muy, muy despacio ¡Para qué va a correr más si va el primero!)
  4. El líder que se autoengaña disfraza la pobreza de resultados y acabará teniendo un equipo desmotivado por falta de logros.

¿Cómo podemos evitar el autoengaño?

Lo primero que nos va a ayudar a evitarlo es entender la diferencia entre automotivación y autoengaño. La automotivación implica ser conscientes de los “por qués”, de los “para qués” y nos lleva a definir los “cómos”. El autoengaño es la justificación constante de mis comportamientos y mis resultados. 

Si quieres evitar el autoengaño, puedes decidir hacer algo así como…

  • No tratar de quedar bien siempre con los demás.
  • Mejorar tu capacidad de autocrítica, buscando tus mejorables. Aprende a evaluar tus acciones. 
  • Escucha con interés las palabras de los demás y también sus silencios. ¡Cuando no entiendas algo, pregunta!
  • Pon en cuarententa las decisiones importantes, en ese período solicita apoyo sincero, la experiencia o conocimientos de los demás puede serte muy útil, tanto para no aparcar una buena idea como para no lanzarte al vacío.

“La puerta del cambio se abre desde dentro”.
Recuerda: “no huyas de la realidad, huye del autoengaño”




¡Qué Bien Lo Has Hecho! ¡Qué Grande Eres!

“Toda conducta que no se refuerza tiende a extinguirse” esta es una de las máximas con las que inicio yo la mayoría de mis seminarios o talleres prácticos. Con ella doy paso al aplauso en el aula como método para reforzar las intervenciones de los asistentes. Pero esto no me lo he inventado yo se trata de un “muy breve titular” de las teorías psicológicas que profundizan en el modo de aprender de las personas y cuyos principales estudiosos fueron Paulov y Skinner… y que luego lógicamente han tenido sus seguidores y detractores. En el aula y en la vida siempre es útil y bonito ser reconocidos por nuestros actos.

Pero ¿hacemos las cosas esperando que nos las reconozcan? Si es así ¿por qué? …

No es lo mismo que nos guste el reconocimiento de los demás que necesitemos “si o si” su aprobación para hacer las cosas. Necesitar la aprobación de los demás “porque sí” fuera de un contexto en el que una persona más experta nos está tutelando, deja al descubierto nuestra parte de la personalidad ausente de libertad y ,como tal, deja al descubierto parcelas íntimas de inseguridad o baja autoestima.

El número de ocasiones en las que necesitamos la aprobación de los demás y la intensidad de las mismas es lo que dará una puntuación más alta en BAJA AUTOESTIMA. Cuanto más necesitemos la aprobación de los demás más se disparan emociones que nos alteran y provocan respuestas fisiológicas-motoras durante la espera de dicho reconocimiento: desagrado, ansiedad, angustia, tristeza, irritabilidad, insomnio, dolor de estómago, ganas de comer compulsivamente, reducción del apetito, sudores, tics… y un largo etcétera.

Estamos demasiado ocupados mirando a ver qué dicen nuestros retrovisores y no ponemos el foco en el camino que tenemos por delante. Mientras todo esto sucede somos incapaces de disfrutar, crecer y ser felices. ¡Estamos desenfocados!

El enemigo no está frente a nosotros está en nosotros mismos. Lo curioso de todo esto es que es un mecanismo casi siempre interno y unidireccional, es decir, nosotros solos convertimos en una necesidad la aprobación de los demás y esto es un síntoma evidente y claro de que algo falla en nuestro circuito interno ya que nos convierte en esclavos de “esa persona” o de “esas personas”. A partir de ese momento nuestra felicidad la ponemos en manos de otros, de terceros. Si ellos quieren seremos felices y si no, NO! Pero ellos no lo saben y luego aparece el reproche, entramos en un circuito tóxico del que tenemos que salir para mejorar nuestra autoestima. Es muy importante hacerlo a partir de los primeros síntomas.Del mismo modo que no echamos a andar hasta que el semáforo se pone en verde y permanecemos quietos mientras está en rojo… cuando somos dependientes de la aprobación de los demás perdemos nuestro criterio, son otros los que aceleran y accionan la palanca de avance, llegaremos a su meta y no a la nuestra. Es fácil concluir que en todo este recorrido la probabilidad de tomar decisiones acertadas y satisfactorias, que nos lleven al desarrollo personal y profesional, es muy baja.

A diario, en mi trabajo y en mi vida, compruebo que el gusto por ser reconocido está bien, es normal y todos lo hacemos, pero cuando una persona lo lleva a extremos se convierte en enfermedad, la enfermedad de la dependencia. Estar en este escenario hace que la persona ya no disfrute con la compañía de los demás, los necesita, entonces ya no hay una relación sana. Se entra ya en una espiral donde siempre hay una perdedora: LA AUTOESTIMA.

Toca ahora ser primero autocríticos y luego ya identificaremos a terceros….

Pongo algunos ejemplos de necesidad de reconocimiento, seguro que te resulta familiar la puesta en escena (ya sabes que si esta conducta se convierte en habitual nos hace esclavos de ella)

  • El personaje “regalador” de sus atenciones y su tiempo como actitud compulsiva. Después acaba por sumirse en una profunda tristeza cuando no encuentra a cambio el respaldo y reconocimiento que él por si mismo pensó que iba a obtener.
    • ¿Qué me aporta lo que estoy haciendo? Sería la pregunta sana.
  • El personaje “vengo a hablar de mi libro y luego me voy” es esa persona que no para de contar lo bien que hace todo lo que se propone, lo lista que es, sus hijos, su pareja, su , su su… y no sabe ni un dato de cuáles son tus circunstancias HOY. ¡Ni una sola muestra de interés sincero por tí! Simplemente cuando se da cuenta de que la exigencia de su fama la reclama, entonces, ya levantándose de la mesa, esboza una leve frase “bueno a ti todo bien ¿no?…
    • ¿Qué crees que hay detrás de ese aparente exceso de seguridad?
  • El personaje “calimero” es esa persona que no para de hablar de lo mal que le va todo y lo víctima que es del sistema sin hacerte ni una pregunta de cómo te va a ti. Todo el mundo se ablanda ante las víctimas cuando ya las tiene delante pero también sabemos que no son los mejores compañeros de viaje si podemos elegir
    • Que viene, que viene…¡¡oh no… otra vez no!!
  • El personaje “ese dato yo ya lo sabía y ese chiste también” es otra muestra de soy poderoso porque lo sé todo, no me vas a descubrir nada que no sepa más y mejor que tú.
    • Por favor un poquito de humildad ¿la llamamos? ¡¡¡¡¡Humildad!!!! ¡Ven que aquí tienes trabajo!

¡¡No utilices ninguno de los comportamientos anteriores para obtener la atención, aprobación y el reconocimiento de los demás ni para lograr lo que quieres!!! Cualquiera de ellos te pasará factura.

Aprende a quererte por lo que eres, por lo que ya sabes hacer, por el potencial que llevas dentro y estás desarrollando y ¡sí! apóyate en los demás, agradece mucho cuando te lo reconocen, pero no hagas las cosas PARA QUE te las reconozcan, tu posición en la rueda de tu equipo de trabajo, de la empresa, de los amigos, de la familia y de la vida depende de tu convicción y de lo que creas que eres capaz de conseguir, porque esta será la guía y la palanca para tu esfuerzo.

Y ahora cuando te digan de nuevo ¡¡Qué bien lo has hecho!! ¡¡Qué grande eres!! puedes decir “muchas gracias por tu reconocimiento, me gusta oírlo, pero lo he hecho porque disfrutaba haciéndolo”

Te regalo un párrafo de un poema de William Ernest Henley (1849–1903) que se hizo famoso en boca de Nelson Mandela y de la película del mismo nombre del poema, INVICTUS :

Ya no importa cuán recto haya sido el camino


ni cuántos castigos lleve a la espalda.

Soy el amo de mi destino.

Soy el capitán de mi alma.