¿Cuántas veces te has quedado sin dormir o te has desvelado por no saber cómo enfocar una charla, presentación o simplemente porque sabías que tenías que dedicar unas palabras a alguien conocido?

A este miedo escénico o miedo a hablar en público se le llama GLOSOFOBIA.  Los expertos dicen que la padece entre el 60 y el 75% de la población.

Suelo sonreír cuando recuerdo alguno de mis talleres de hablar en público o de desarrollo de habilidades docentes donde al inicio alguien se me acerca y me pide por favor que no le haga hablar, que viene a aprender, pero no quiere intervenir. Obviamente le pongo cara de sorpresa, le sonrío, le acaricio el brazo…. Y después… efectivamente, NO LE HAGO CASO. Pido perdón a todas esas personas que hoy seguro que son amigas, y que nuestra amistad empezó poniéndolas en apuros.  También les doy las gracias, las gracias porque pasamos muy buenos momentos.

Hace ya muchos años que la competencia “Hablar en público” y las habilidades de comunicación en general son imprescindibles en el entorno laboral y por supuesto en el terreno personal. Hoy existe una tendencia al alza a participar en entornos activos, abiertos y dinámicos donde debemos tener superadas las barreras comunicativas.

Tanto si tenemos que intervenir en reuniones, participar en un debate o hacer una presentación ante un pequeño/gran auditorio, vencer el miedo a hablar en público es necesario.

Vencer la ansiedad que genera la exposición al público y ganar en autoconfianza son dos áreas de intervención que a nivel personal debemos tener superadas.

Hoy, es imprescindible saber idiomas, dominar las TICs y de las Redes Sociales, y además Saber Hablar en Público, no nos olvidemos de ello…

Es curioso, suele suceder que cuanto más importante es el evento y más sabemos del tema, más nerviosos nos ponemos… será porque queremos hacerlo bien, queremos hacerlo de modo excelente. Es bueno sentir cosquilleo en el estómago, tener un estado de alerta…e definitiva es tener respeto a las personas que nos tienen que escuchar, que van a estar presentes. A mí, y llevo ya 30 años, me sigue pasando, estoy contenta por ello. El día que no me pase, es que ya me da lo mismo el resultado, entonces, honestamente, en ese momento debería cambiar de actividad.

Nos gusta nuestro trabajo, sabemos que somos personas expertas en una materia determinada, sería egoísta quedarnos con ese saber y saber hacer. Podemos aprender a transmitir nuestras ideas, experiencias y conocimientos de modo atractivo para el oyente, sólo tenemos que prepararnos para ello.

Existen técnicas para mejorar nuestra oratoria, pero siempre tenemos que empezar por mejorar nuestro modo de relajarnos, de activarnos y potenciar nuestro autoconocimiento, la organización de la información, darle una estructura lógica. Y sobre todo tener en cuenta el tiempo del que disponemos.

De momento, empezamos con el autoanálisis y autoconocimiento: piensa en tus miedos, ¿de dónde surgen? ¿Sabes relajarte? ¿Qué mensaje te gustaría transmitir? ¿A quién? ¿Qué objetivo persigues con tu intervención oral?

Vencer la glosofobia, el miedo escénico y mostrarnos como oradores expertos, es más fácil de lo que piensas y también absolutamente imprescindible para sentirte cómoda/o en más situaciones de la vida cotidiana, además de que nos permite (si es lo que queremos) ocupar un puesto importante en la empresa.

Si tienes un espejo a mano, música para relax, una grabadora de video/audio, libreta y boli, puedes empezar.

En el próximo post, continuaré con este tema.

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