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Al mal clima, buena cara

By 21/09/2016 No Comments

O lo que es lo mismo, ¡bienvenido conflicto!

¿Por qué tememos al conflicto?, ¿es negativo?, ¿siempre?, ¿nos aporta algo? …

En este post voy a bordar este interesante aspecto que tanto preocupa a título personal y en la gestión de personas.

Tememos al conflicto porque es una palabra que se usa mayoritariamente en su acepción negativa. De una situación de conflicto se suelen destacar sus consecuencias más negativas.

Yo, en este post quiero defender la parte amable del conflicto, siempre con una salvedad: evidentemente si  al conflicto lo apellidamos  y llamamos “conflicto bélico” entonces me resulta muy difícil hablar de cara amable, porque incluso para destacar la magnífica labor que hacen en una guerra las ONG o la solidaridad entre los ciudadanos, podríamos encontrar encomiable esta labor también ante una catástrofe natural no generada por el ser humano. ¡¡No hace falta un conflicto bélico para despertar la solidaridad!!  Pero no quiero desviarme del tema. Hablamos del conflicto interpersonal en la  vida o en la empresa.

al mal tiempo buena cara

Muchas veces etiquetar una situación de conflictiva es difícil para dos personas que caminan en la misma dirección, una de ellas ve conflicto y la otra no, ¿por qué? Porque “el conflicto” se da cuando nuestras expectativas a corto, medio o largo plazo  no son coincidentes con la realidad que estamos interpretando. Es el resultante de nuestras percepciones, “lo que sucede no está en sintonía con nuestra forma de ver, pensar y sentir”. Cuando esto sucede una persona puede ver como algo muy negativo o simplemente que no va con él, no desea “mezclarse en esa situación”  y su comportamiento será alejarse, no se compromete con su resolución. Por el contrario nosotros podemos ver esa situación como  “necesariamente abordable , para llegar más lejos, para crecer… y por tanto tal cual Atila, nos lanzamos a su abordaje y resolución, con mayor o menor éxito.

¿Cuál es tu opinión? ¿Cómo actúas tú en esos casos? ¿Siempre actúas igual?

¿Qué es lo que hace que una situación a resolver se convierta en un conflicto? Por ambas partes se dan un conjunto de emociones desbordadas

Entre otras cosas, en una empresa existe un mal clima laboral cuando los conflictos no se resuelven, no se resuelven de verdad.  Las personas esperan de sus jefes que sepan anticiparse a las situaciones de conflicto y si  la situación a resolver ya  es vivida como conflictiva, del jefe se espera que sea capaz de resolverla eficientemente: es decir de modo ágil y sin sufrimiento.

El ser humano es único en convertir en conflicto (negativo) un simple caso de indecisión personal.

Para que realmente exista conflicto tiene que haber dos partes  claramente enfrentadas por intereses diferentes. ¿Por qué al final se enquista  y se convierte en un problema?

Principalmente

  • Porque no manejamos adecuadamente las emociones
  • Porque no manejamos las expectativas
  • En fin, porque no sabemos manejar adecuadamente ni la empatía ni la asertividad.

Cuando en una empresa, en la familia o a nivel personal no resolvemos esas disonancias entre lo que queremos y lo que obtenemos, estamos en constante conflictividad personal, laboral o familiar y esto genera un mal clima. Genera  un clima oscuro, sin ilusión, sin entusiasmo.

A nivel personal se somatiza, aparece el aislamiento y malestar  físico. Acaban afectados algunos órganos del cuerpo: riñones, hígado, corazón…

En los equipos, aparece el distanciamiento, la apatía, el no compromiso y el abandono.

Los jefes aparecen abatidos, desbordados, dejan de ser eficaces.

Cuando tenemos conflictos por resolver (más o menos conscientes), las personas nos comportamos de modo taciturno, de semblante triste y depresivo. Nuestro comportamiento se aleja de cualquier compromiso extra, nos mostramos distraídos.  ¿Distraídos? No del todo, estamos casi totalmente concentrados en resolver ese conflicto, lo demás está de paso, deja de interesarnos todo aquello que no tenga que ver con ese problema.

Por mi experiencia trabajando muchos años con personas, equipos  y empresas, me atrevo a afirmar que  cuando estamos “en conflicto” tienen que suceder frente a nosotros hasta 10 cosas muy interesantes,  divertidas  y llamativas para atender  sólo a una de ellas. Las personas y las organizaciones se muestran enfermas. El clima se deteriora, se nubla, el ambiente ahoga cualquier  entusiasmo, desaparecen las ideas,  la creatividad , la productividad…

Con todo lo dicho hasta ahora,

¡¡El conflicto llega para ser resuelto!! Al hacerlo maduramos, Pero para ello es necesario llegar a tiempo, abordarlo a tiempo.

Lo curioso es que si yo te pregunto ¿crees que la diferencia de opiniones es algo negativo?, seguramente tu respuesta es NO, no es algo negativo. Y sin embargo… ¿Por qué muchas veces reaccionamos a la defensiva cuando alguien nos da su opinión y no coincide con la nuestra? Porque no estamos entrenados para manejarlo… entonces empezamos a gestar un conflicto!

Al abordar el conflicto, debemos evitar una situación de sufrimiento tal que al final nosotros o los demás caigamos abatidos pese a encontrar la solución más anhelada. Necesitamos mantener la ilusión por salir del desacuerdo. Cuando encontramos la solución pero percibimos que ya es tarde, más del 50% de la satisfacción se disipa.

Debemos hacer del mal tiempo buena cara, porque se ha dicho, se dice y se dirá que los problemas son oportunidades y  en mi opinión esto es verdad “casi siempre”.

Si el conflicto nace de la diferencia de opiniones, de percepciones, puntos de vista, valores, intereses…

Tenemos que entrenarnos en la gestión positiva de las situaciones inicialmente discrepantes para crecer y ser felices. 

Qué sentido tiene una tertulia o una conversación si hay un único punto de vista…

Me vienen a la mente ahora dos frases que invitan  a exponer nuestras discrepancias y hacer aportaciones pese a lo que piensen los demás. Son reflexiones que yo uso muchas veces en el entrenamiento de equipos y  directivos. Las quiero compartir  contigo  ahora porque pueden ser un buen final para este post. ¡¡Hasta pronto!!

“Si todo te da lo mismo, estás haciendo mal las cuentas” A. Einstein

“Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho”  (Autor: varios)

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